Actualizado el 10 de agosto de 2026.
Dos cosas en un mismo documento, porque van juntas: las reglas de usar Comandera, y el acuerdo de tratamiento de datos que el RGPD exige entre tu restaurante y nosotros. Está escrito para que lo entiendas sin abogado. Donde la ley obliga a decir algo de una manera concreta, lo decimos de esa manera y luego lo explicamos.
Un punto de venta para restaurantes. Abres cuentas, mandas comandas a cocina, cobras, haces el corte, y queda registrado quién hizo qué. Lo vendemos por sucursal.
No cobramos pagos de tus clientes, no somos tu contabilidad, y no emitimos facturas fiscales: ni CFDI en México ni fatura certificada en Portugal. El recibo que compartes es un comprobante para tu cliente, no un documento fiscal. Si necesitas facturar, sigue haciéndolo por donde lo haces hoy.
Entras con tu número de teléfono. Lo que pase desde tu cuenta cuenta como tuyo, así que las claves de tu equipo son tuyas de cuidar. Una clave de seis dígitos dice quién está parado en el dispositivo; no es una contraseña y no la trates como tal.
Puedes cancelar cuando quieras, sin contrato y sin permanencia. El plan gratuito es una sucursal, completo, sin caducidad.
Esta parte existe porque el artículo 28 del RGPD la exige por escrito. En corto:
Comandera guarda el nombre de cada persona junto a lo que hizo: qué canceló, qué descuento puso, qué cobró. Ese registro es el producto y no tiene sentido sin nombres.
Eso convierte a tu restaurante en responsable de una obligación que es tuya y no nuestra: decirle a tu equipo que existe. En la Unión Europea, y en Portugal en particular, quien trabaja tiene derecho a saber qué queda registrado de su trabajo y para qué. No hace falta un documento solemne; hace falta que lo sepan.
Te lo pedimos por dos razones. La primera es que la ley lo exige y el incumplimiento sería tuyo. La segunda es práctica: un registro que el equipo conoce se respeta, y uno que descubren por accidente se siente como una trampa, que es exactamente lo que hace que la gente deje de confiar en el sistema.
Si alguien de tu equipo pide que borremos sus datos, los borramos. En la Unión Europea ese derecho es suyo, no se puede firmar en contra de él ni por tu parte ni por la nuestra, y lo cumplimos lo pida quien lo pida y esté donde esté.
Lo que quitamos es el nombre; lo que pasó se queda. Una cancelación sigue contada y el corte sigue cuadrando, solo que ya sin nadie señalado. Lo hacemos así por dos motivos que apuntan al mismo sitio: borrar la venta entera dejaría los libros del restaurante sin cuadrar, y una venta borrada es justo lo que este producto existe para detectar. La persona desaparece del registro, el dinero no.
Comandera se ofrece tal como está. Hacemos lo posible por que esté siempre arriba y por que los números sean correctos, y aun así habrá caídas y errores. Sigue contando tu caja.
El producto te ayuda a ver lo que pasa en tu restaurante. No acusa a nadie, y ninguna cifra suya es prueba de nada por sí sola. Lo que decidas hacer con una persona a partir de lo que veas aquí es decisión tuya y responsabilidad tuya.
Hasta donde la ley lo permita, nuestra responsabilidad se limita a lo que nos hayas pagado en los últimos doce meses.
Si esto cambia de forma importante, te avisamos dentro de la app antes de que aplique.
Comandera · hola@comandera.com