En un restaurante se pierde entre el 1.5 y el 3% de las ventas en robo hormiga, y tarda meses en notarse. Comandera es el punto de venta que te lo dice cada semana, con nombre.
Gratis con una sucursal. Sin contrato, sin hardware.
$2,890 en 14 cancelaciones, más del doble que el resto. Vale la pena preguntar.
Cada cancelación de comida ya cocinada, cada descuento y cada reimpresión de cuenta queda registrada con el nombre de quien la hizo y de quien la autorizó. Nada se puede borrar, ni siquiera tú puedes.
Mesas, comandas, cocina, cuentas divididas, propinas y corte. Con una sucursal es gratis para siempre, porque lo que Comandera vende es saber, no cobrar.
Cada mesa con su cuenta y cuánto lleva esperando la comida. El celular de cada mesero sirve de comandera.
Las comandas llegan solas, ordenadas por antigüedad, con la cantidad enorme para leerse desde el comal.
Seis números por persona. Cada venta, cancelación y cobro lleva nombre.
Una página pública con tus platillos y precios al día. Imprime el QR para las mesas o ponlo en tus redes.
Por persona, por partes o todo junto. Mitad efectivo, mitad tarjeta. La mesa no cierra hasta que el dinero llega completo.
El wifi se cae en plena hora fuerte y no pasa nada: todo se guarda y se manda solo cuando vuelve.
Se comparte como texto, sin impresora, sin rollos térmicos, sin hardware que comprar.
Una merma apuntada no es un robo. Un retiro tuyo de la caja no es un faltante. Comandera registra lo normal para que no ensucie el número, y solo señala a alguien cuando el patrón es claro. Un dueño que no puede discutir el número es un dueño que lo puede usar.
No. Comandera corre en los celulares y tabletas que ya tienen. No hay impresoras, no hay terminales, no hay rollos. La cuenta del cliente se comparte por WhatsApp.
Se sigue trabajando igual: mesas, comandas y cobros se guardan en el dispositivo y se mandan solos cuando vuelve la señal. El wifi de un restaurante se cae todos los días y el sistema está hecho para eso.
No. Cada persona tiene una clave de seis números. Con eso queda su nombre en cada venta, cada cancelación y cada cobro. Tú entras con tu teléfono.
Con una sucursal, sí, para siempre, y ves los números del día. Lo que se paga es Pro: el historial, la comparación entre sucursales y los patrones por persona. Nunca escondemos lo que pasó hoy detrás de un cobro.
Una tarde. Escribes tu carta, conectas los dispositivos con un código y ya están vendiendo. Nosotros te acompañamos por WhatsApp mientras lo haces.
Escríbenos y lo dejamos funcionando contigo. Sin contrato, cancelas cuando quieras.
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